Hay una pregunta que muchos familiares se hacen en consulta, casi siempre con cierta culpa en la voz: “¿Puede ser que mi madre tenga ansiedad, o es que ya es mayor y es normal que esté así?”
La respuesta corta es: no, no es normal. Y sí, puede ser ansiedad.
La respuesta larga es la que merece la pena leer.

Por qué la ansiedad en personas mayores pasa tan desapercibida
Vivimos con una idea muy instalada de que la vejez viene acompañada de cierto grado de preocupación, de miedo, de inquietud. Y como eso nos parece esperable, dejamos de mirarlo como un problema que tiene solución.
Pero hay otro motivo por el que la ansiedad en los mayores se diagnostica tan poco: se disfraza. No siempre aparece como nerviosismo visible o ataques de pánico. En muchos casos se presenta como:
- Dolores físicos sin causa médica clara
- Insomnio persistente
- Irritabilidad
- Negativa a salir de casa
- Quejas continuas sobre la salud
- Esa sensación de “no encuentro el sitio”
La persona mayor, además, suele tener mucha menos tendencia a decir “estoy ansioso”. Lo que sí dicen es: “estoy muy cansado”, “no duermo”, “me duele todo”, “no tengo ganas de nada”.
El resultado es que la ansiedad queda sin nombre, sin atención y sin tratamiento.
Qué está detrás de la ansiedad en esta etapa de la vida
Tanto si eres una persona mayor leyendo esto como si eres familiar de alguien que te preocupa, estas son algunas señales de alerta que conviene no pasar por alto:
- Preocupaciones constantes y difíciles de controlar, especialmente sobre la salud
- Dificultad para dormir o sueño muy fragmentado sin causa física aparente
- Tensión muscular, palpitaciones o molestias físicas sin explicación médica clara
- Evitación progresiva de situaciones: salir a la calle, coger el coche, quedarse solo en casa
- Necesidad de comprobación continua: llamar varias veces al día
- Irritabilidad o cambios de humor que antes no eran habituales
- Sensación permanente de alerta, como si algo malo fuera a pasar
Ninguna de estas señales, por sí sola, es un diagnóstico. Pero su presencia mantenida en el tiempo sí es una razón suficiente para consultar con un profesional especializado en mayores.
La psicología sí puede ayudar, y mucho
Uno de los mitos más extendidos es que “a estas alturas ya no van a cambiar” o que “para qué va a ir al psicólogo si ya tiene muchos años”. Es un error que tiene consecuencias reales en la calidad de vida de muchas personas.
La evidencia clínica es clara: las terapias psicológicas funcionan en personas mayores. El trabajo con la ansiedad en esta etapa incluye:
- Aprender a relacionarse de manera diferente con los pensamientos de preocupación
- Recuperar actividades que se han ido abandonando por miedo
- Encontrar recursos para atravesar la incertidumbre sin que lo ocupe todo
No se trata de eliminar el miedo. Se trata de que el miedo deje de ser el que toma las decisiones.

Un último apunte para las familias
Si tienes un familiar mayor y reconoces algunas de estas señales, lo más valioso que puedes hacer es no quitarle importancia. Simplemente nombrarla con cariño:
“Mamá, noto que últimamente estás muy tensa. ¿Cómo estás durmiendo?”
Y si la respuesta confirma que algo no va bien, buscar orientación profesional es el siguiente paso. No porque sea un problema grave, sino precisamente para que no lo sea.
En Memoriae trabajamos con personas mayores y sus familias de forma personalizada, tanto en consulta online para toda España como a domicilio en Madrid. Si tienes dudas, puedes contactarnos sin compromiso.





